CARTA PARA ENRIQUE PEÑA NIETO.
En la mañana de éste dos de Julio del año dosmil doce he despertado con una turgencia de dolor, impotencia, indignación, repugnancia, desprecio y desconcierto que se ha adherido y ha inundado mi pensamiento, me encuentro perpleja frente al momento por el que esta pasando mi país, mi México, un pedazo de tierra que vale la pena (accidentalmente citando a Calle 13, aunque lógicamente usted no tiene idea de quien hablo) tierra mágica emergida de conocimiento cósmico ansestral.
Indudablemente ha surgido en mí también un sentimiento de cólera que me tienta al vencimiento, emanando un deseo extraordinario por desfigurar los rostros de todos esos puercos detras de la victoria ficticia de su partido represor y de usted, un personaje irresponsable, inconsciente, ignorante entre otras características. Esto para usted es un halago, ya que su ego y escasez de logistica le asegura lo contrario.
Me es inevitable pensar en los rostros de millones de mexicanos que encarnan la desigualdad e injusticia que inunda a este país día con día, rosotros que manifiestan dolor y cansancio, me es inevitable pensar en las manos y pies fuertes de todo aquel trabajador que lucha dignamente por un pedazo de pan, así como también los rosotros de todos esos jóvenes que se enfrentan a la jauría con la bandera de la paz, la consiencia y el amor. Pienso igualemente en los paísajes, los colores, olores y sabores propios de México.
Justo por esto la ira se transforma en lucha, valentía, fuerza, tenacidad y perseverancia, por que todos esos rostros florecen en mí esperanza, sólo espero que a usted, señor Enrique Peña Nieto ni a sus buitres se les olviden las voces de los jóvenes de la IBERO abucheandolo, que tenga presente que SOMOS UN ÉJERCITO DE PENSANTES CON MEMORIA, que ya no hay lugar para conformismo en este país.
Desde este día me comprometo a recordarle de que estamos hechos los mexicanos…¡QUE VIVA MÉXICO!